EN EL FILO DE LA NAVAJA de "El País digital" http://www.elpais.com/articulo/espana/cupula/Ejercito/elevo/Alonso/malestar/protesta/guardias/civiles/elpepuesp/20070128elpepinac_1/Tes

El Gobierno ha renunciado a aprobar en esta legislatura la ley de Derechos y Libertades de los militares, a pesar de que figuraba en el programa electoral del PSOE y de que la ley Orgánica de la Defensa Nacional, de noviembre de 2005, daba un plazo de tres meses para remitirla a las Cortes. En cambio, ha prorrogado la prohibición de las asociaciones reivindicativas, contenida en las Reales Ordenanzas de las Fuerzas Armadas de 1978. La situación legal, sin embargo, no es tan clara. Una sentencia del Tribunal Constitucional de 2001 estableció que una asociación no es ilegal por defender los derechos económicos, sociales y profesionales de los militares, sino por recurrir a mecanismos de tipo sindical, como las huelgas. Por eso, se aceptó el cambio de estatutos de la UME, que hasta entonces era una hermandad de reservistas y abrió sus puertas a los militares en activo. También la AUME, que preside el arrestado brigada Bravo, afilia a militares en activo y el Ministerio del Interior, dirigido entonces por José Antonio Alonso, la inscribió en abril de 2005 en el registro de asociaciones. Estas asociaciones son por tanto legales, pero están en el filo de la navaja, sin un marco legal que regule su actuación, bajo la espada de Damocles del código disciplinario.


COMENTARIO DEL BÚHO

En un articulo publicado en “El País digital” entre otras cosas leemos lo que en el recuadro figura bajo el titulo “En el filo de la navaja” y, hemos de reconocer que no es descabellado lo que dice; los Ejércitos pasan hoy por una difícil y peligrosa situación provocada por la ingerencia política en las Instituciones en general y en la Militar en particular.

Las Reales Ordenanzas, como regla moral que enmarcan los derechos y deberes de los militares bajo valores permanentes, Patria, honor, disciplina y valor. Fueron aprobadas en las Cortes como ley 85/1978, pero juegan un papel secundario, o incluso, ni se contemplan en las decisiones de los tribunales cuando estas afectan a los Ejércitos. En ocasiones la territorialidad ha jugado un papel decisivo en determinados dictámenes Judiciales, propiciando derechos distintos a los militares en función de la Comunidad de empadronamiento, vease el caso de la reclamación de los dos primeros años de servicio para la acumulación de tríenios.

El búho no entra, aunque lo piense, en si estas cosas suceden propiciadas por terceras y torcidas intenciones, si advertimos de sus riesgos, porque afectan a la disciplina que debe ser cuidada y mantenida de forma permanente como valor imprescindible en los ejércitos.

John Keegan en “Historia de la guerra” escribía: “(...) No se podría vivir en un mundo sin ejércitos – ejércitos disciplinados, obedientes y sumisos a la ley -. Los ejércitos de ese tenor son instrumento y señal de civilización y sin su existencia la humanidad tendría que amoldarse a vivir a un nivel primitivo, por debajo del horizonte militar o en un caos sin ley en el que las masas entrarían en guerra, unas contra otras, al modo que decía Hobbes (...)”.