OTRA VEZ LA JETA EN LA TELE

La mala suerte nos hizo ver fugazmente a ese imbécil que se hace llamar “Gran Wyoming” disfrazado de legionario, al igual que esa nena que se sentaba a su derecha y que cobra por reírle las gracias, que ya es triste profesión.
Hay que tener estómago de hierro para soportar esa antipática cara de bruja piruja con cara de cabreo eterno, y mucho más para soportar sus rebuznos, eso sí, lanzados de forma torrencial, como si quisiera el buche vaciar toda la basura que encierra. A este tipejo le pedirá Dios cuenta por haber desperdiciado su ingenio en campos donde la maldad y la estupidez se dan la zarpa a tumba abierta. Pude ver, antes de que me recuperara de la impresión que me produjo a este criado de los “cerdos de la granja” en plena faena, parte del desfile de las Fuerzas Armadas en el que el “ingenio” del de la jeta torcida se divertía poniendo en ridículo, con paso adelante y atrás, con cámara rápida, a los soldados que desfilaban.
Ya sabemos que para estos merluzos no hay más zona respetable que la de sus cuentas corrientes y las del capo que les paga, en todo lo demás se puede entrar a saco, y cuanto más sagrado, mejor, pero resulta desolador que gran parte de esta sociedad española, esa que hay que cogerla con pinzas, aplauda las rufianadas de este personajillo que, por cierto, tiene parientes militares que esperemos que un día de estos, alguno de ellos le suelte un guantazo que lo ponga en sus sitio.

"von Thies"