UN PROBLEMA
|
En la mediocridad siempre ha sido preferible un listo vago a un tonto trabajador. El primero, al menos, cuando ha emprendido algo lo ha realizado con coherencia y el resultado ha sido positivo, el segundo delega poco y acomete muchas tareas, pero los resultados son erróneos y puede, incluso, organizar líos de padre y muy señor mío. ¿Qué pasa con el tonto vago? Este tiene una cierta diferencia con el anterior y es que su vagancia le induce a acometer menos y delegar más. Si encuentra colaboradores capaces, pueden sacarle las castañas del fuego y al final, las cosas van o pueden ir medianamente bien. El problema sobreviene cuando sus colaboradores pecan del registro de la tonteria, entonces puede ser terrible y la hecatombe es segura. En fin, que quieren que yo les diga, lean el articulo y juzguen Ustedes mismos. http://www.libertaddigital.es/opiniones/opi_desa_36692.html
|