HOMBRES DE PAJA Se da una circunstancia curiosa en esta sufrida España nuestra sobre la que convendría reflexionar. Si uno se detiene y observa a las personas que acceden a puestos de alto nivel en la empresa privada, se llega a la conclusión de que son personas de elevada calificacion académica e intelectual, con enorme capacidad de trabajo y que aportan unos currículos que impresionan. Se puede decir que hay una exigencia de base y que aquel que no la supera, excepto contadísimas excepciones, no alcanza dichos puestos. |
En la empresa privada la necesidad de ser competitiva le obliga a la innovación, a ir por delante, a obtener beneficios, a la eficacia en definitiva y trata de lograrlo buscando la excelencia que se traduce en la búsqueda de los mejores. Se diría que en todos los ámbitos de la sociedad debería ser igual o parecido, lo normal es que una sociedad busque entre sus miembros de mas alto prestigio a aquellos que considere idóneos para dirigirla con justicia, dignidad y progreso social, orden y seguridad. Sentada esta premisa, hay que reconocer que si uno se detiene a observar en el ámbito político español, ya sea nacional, autonómico, provincial o local, la desmoralización abruma. ¡Que cantidad de gaznapiros verdes!, Por ponerles un apelativo suave, se encuentra en ellos. |
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Al final hay que aceptar que el advenimiento a la democracia les ha servido a muchos incapaces como solución para asegurarse la subsistencia, se han afiliado desde su juventud al partido, han vendido su propia dignidad (Si algún día la tuvieron) y a caballo de sus listas cerradas, para las elecciones, han llegado a puestos en la política para los que no están preparados ni intelectual ni moralmente. Así sucede luego que desde el pelotazo, la malversación, el amiguismo, la subordinación servil, etc., se decoran a diario de asombrosas virtudes unos y de brillantes y luminosas ideas otros. Los permanentes escándalos administrativos y económicos, que hemos padecido y padecemos, y la división social que sufrimos en estos momentos encuentran su justificación en esta contrastada incompetencia que les adorna. |
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Pero esto, siendo malo, podría ser corregible. Si realmente el problema estuviera circunscrito tan solo a la incompetencia e incapacidad, no hay duda que la propia sociedad lo habría solucionado hace ya tiempo. La sociedad española es desde mucho tiempo atrás una sociedad con grandes capacidades técnicas e intelectuales en muchos ordenes de la vida, desde la ciencia a la cultura, por ello, tiene que haber algo mas profundo, y eso si puede ser grave.
¿No serán estos iluminados e incompetentes dirigentes, simples hombres de paja de alguna oculta organización de poderes extendidos al amplio abanico social? ¿Quizás incluso de ámbito internacional? Ya se sabe, los hombres de paja están para quemarse. |
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