BOCHORNOSA CONCENTRACION |
La manifestación del pasado sábado en la que se concentraron guardias civiles de uniforme, nos deprime, preocupa, avergüenza, y… todo lo que se quiera, pero no nos sorprende, la veíamos venir y, de seguir así, tampoco nos sorprenderá que los nuevos soldados a no mucho tardar organicen alguna protesta similar. Como en la Guardia Civil, hoy también se toleran asociaciones como la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME) en la que aparecen cargos directivos sometidos a la disciplina militar. La jerarquía y la disciplina son dos valores imprescindibles en la milicia que se han visto agredidos y degradados paulatinamente a lo largo de las dos ultimas décadas, con el consentimiento sumiso de la propia cúspide militar, que no ha sabido o podido evitar la intromisión de criterios políticos en asuntos exclusivos de régimen interno. |
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La obsesión por captar votos, el desconocimiento de lo militar y los absurdos complejos de los políticos, han obrado como factores iniciales de una legislación que, en un numero nada apreciable de individuos, ha hecho calar un sentimiento funcionarial en la milicia, disminuyendo e incluso anulando en ocasiones la capacidad de ejercer el mando. Si esta circunstancia se ha notado en el seno de las Fuerzas Armadas en general, con mayor motivo ha de afectar a la Guardia Civil, aunque solo sea por la razón de su doble dependencia ministerial y esa extraña actitud del avestruz de que se ha hecho gala ante la voz de asociaciones que, de forma permanente, se manifiestan contra la normativa y pretenden hablar por boca de todos. Estos guardias civiles han hecho abstracción, en primer lugar, del compromiso que aceptaron al ingresar en el Cuerpo; en segundo lugar, han sido engañados por los cantos de sirena de algunos políticos frívolos, así como de esa extraña asociación; y en tercer lugar, han cometido faltas e incluso delitos (reunirse para hacer reivindicaciones relativas al servicio; hacerlo de uniforme y en la calle; proferir ofensas de palabra y con publicidad a representantes de Instituciones nacionales; manifestaciones de tibieza en el servicio reclamando emolumentos…) perfectamente tipificados en el Régimen Disciplinario y en el Código de Justicia Militar y deben ser sancionados por ello. Afortunadamente, también se han oído muchas voces de compañeros suyos que se han sentido escandalizados por los hechos, lo que nos indica que no todo esta perdido en ese ámbito, por ello, consideramos preciso que la cúspide de la Jerarquía Militar actúe con firmeza exigiendo la aplicación de la ley y que, ante los políticos, no confundan lealtad con sumisión. Consideramos que su verdadera responsabilidad les obliga a actuar a modo de guías exigentes, de no hacerlo así, la Institución Militar, en los asuntos de su ámbito interno, se vería al pairo de los alternantes vientos políticos de esta particular democracia y corre el riesgo de embarrancar en los arrecifes que por desgracia, dada la experiencia, no están lejos. |
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