EN EL ESPLENDOR DEL CAN
Vivir no es vivir si no te socializas. Estar mal socializado es algo
extraño, como estar mal enterrado, porque, hagas lo que hagas, te socializas
quieras que no, aunque los contenidos a los que te acostumbras contengan
cinismo, codicia, lógica zapatera o cualquier otra catástrofe, de Kata y Estrofa, o sea "desorden". Por resumir.
Lo que pasa con quienes se socializaron para "ocializarse"
después, los que aprendieron a vivir en un mundo determinado que luego
declararon obsoleto, tal Ibarreche, es que se han
socializado dos veces y como eso no es fácil para la mente ambigua, prefirieron
declarar bueno lo malo y viceversa. Una socialización invertida que explica muy
bien la existencia de ciertas leyes, donde nacer no es lo bueno y donde casarse
y multiplicarse tampoco.
Entonces un señor como Ibarreche, que anda nervioso
porque pierde pelo y la forma de su cráneo puede pueda dar nuevas
informaciones sobre él en manos de los frenólogos, que averiguan el
alma por los bultos de la tapa de los sesos. En otras palabras, el señor Ibarreche es un Señor>de Senior>que
vale por Viejo. Es un hombre viejo, hecho a varios antiguos regímenes y
costumbres y que, en desorden, trata de socializar al prójimo, él que está
"des-socializado." Y algo achinado para presumir de raza pura.
El hombre que creció en el mundo de entonces puede ignorar cómo funciona el de
ahora y aferrarse a la norma contemporánea de "todo vale, si lo hago
yo.", que es el gran camino del narcisismo y, por lo tanto, de psicopatía.
Con esto, que no es poco, y con la socialización invertida, que es demasiado,
de la virtud se hace necesidad y luego se gira como calcetín.
No le cabe en la cabeza que su tierra no pueda ser independiente, con las
sardinas que tiene. A mí sí: no hay tierras independientes como no hay aguas
así, ni salmonetes y, si se examina el detalle, tampoco hombres. Andamos muy
sujetos a las leyes de la naturaleza que se ven y se comprueban, como el
envejecimiento, la neurona parpadeante, las grasas obsesionadas en almacenarse
y las peligrosas leyes d'Hont y de la gravedad.
Claro que, a lo mejor, el Señor Ibarreche lo que
quiere es que la gente de por ahí sí lo sea, que deje de estar sujeta a las
leyes mestizas y, en definitiva, sea libre, que es de lo que se trata. Oh, Moisés Ibarreche, libera a tu
pueblo. Sácanos de sometidos, o sodomizados, y colócanos a toos.
Moisés es un personaje que la naturaleza repite demasiado en la actualidad.
Examinen a Montilla, a Pujol, a Mas, a Chaves y al no
sé qué gallego y verán como "el colectivo" anda obstinado en que su
pueblo sea de verdad suyo, sin intermediarios españoles, raza tozuda. O sea, el
gobierno de los vascos por EL Vasco.
Pero, aunque se busquen semejanzas, sólo hubo un Moisés y tenía una alma lógica
y una mente que, socializada junto a faraones, sabía distinguir entre lo
posible y lo imposible en tierras de Egipto. Así que ni siquiera se planteó
echar a los egipcios de Egipto, que es lo que se les ha ocurrido a los lendakaris todos. Fuera de aquí, invasores de
Moisés, hay que insistir en ello, jamás tuvo la idea de echar a los egipcios de
las pirámides y quedárselas. Comprendió lo que Ibarreche
no: El que quiera ser independiente y libre que se moje las bragas, o sea,
pueblo mío, nos vamos al desierto y por allí encontraremos
La lógica en los territorios invadidos por España anda por los suelos de
¿Y qué hace el Moisés Ibarreche cuando comprueba que los egipcios no se irán de
Egipto, por orden del Tribunal Constitucional? Lo que todos: decir que acata la
sentencia pero que se la pasa por ahí, de modo que inicia una campaña de
desprestigio de
Además, ¿cómo va a desprestigiarla? ¿Por su extraña lógica? ¿Por las chapuzas
con los derechos humanos? ¿Por el coste desmesurado? ¿Por la ley del embudo?
¿Porque ser vasco es de derechas? ¿Porque la ley que permitió hacer esta
democracia era ilegal y parte de las Leyes Fundamentales de Franco? ¿Porque la
constitución dice que deben darnos información veraz?
Es mucho más sencillo: Hijitos vascos: porque yo soy un alto cargo del
Reino de España, elegido por la democracia española, que si es, no es, y si no
es, es. ¿Ta claro?
No termine aún, señor: ¿qué tiene que ver el esplendor de algún can con todo
esto que llevo leído?
Cierto. Se me iba la cabeza a Euskadi. Can es
perro y viene del griego kinós, que significa lo
mismo. Por su forma de vivir, en un tonel, andar desnudos y comer del
suelo, a Diógenes y a los suyos les llamaron Cínicos, o sea que eran como
canes. No es culpa de Diógenes que, luego, los cínicos modernos vivan un
momento de esplendor.
Arturo ROBSY