CARTA A LA 9ª PROMOCIÓN
Hoy queremos, en esta carta, expresar
nuestro criterio personal y lo hacemos convencidos de que la mayoría de los
componentes de la Promoción nos demanda nuestra opinión. Asi nos lo han
expresado en cartas personales vibrantes, angustiosas y llenas de dolor e
indignación. Así nos lo expresan en conversaciones directas o telefónicas.
Lógicamente hablamos de una mayoría y no
podemos garantizar que la totalidad comparta nuestra opinión; por ello,
expresaremos nuestros pensamientos con modestia, con humildad, pero sin
ocultarlos, porque no queremos que nuestro silencio signifique abulia,
pasividad, indiferencia o despreocupación. Llevamos decenas de años en contacto
con vosotros y en todos ellos, así como en el "Libro de Oro" de la
Promoción, hemos exteriorizado nuestro amor a España y nuestra vocación
militar, razones suficientes para que, en estos tristes días y ante los graves
acontecimientos que nos acompañan, sintamos la necesidad de gritar con fuerza
expresando nuestro dolor, preocupación y disgusto.
No vamos a hablar de política, ni de
partidos, ni de personas. ¡No! Lo haremos sólo de hechos puntuales, con la
esperanza de compartir con vosotros nuestros problemas. La tristeza a nuestros
años, ya en el último tramo de la vida, está amargando el sosiego y
tranquilidad que nos pertenece.
Comenzaremos recordando la eliminación de
la estatua ecuestre de Franco (17 de marzo de 2005) de los Nuevos Ministerios
en Madrid. Se hizo sin necesidad, en el silencio de la noche, coincidiendo -
para mayor vergüenza - con un homenaje a Carrillo. Este hecho fue el principio
de una campaña de rememoración histórica, revisando, con malicia y odio, hechos
ya superados. ¡No era necesario! Pero aún más: en el pasado verano, sin
homenajes ni explicaciones, fue retirada de la entrada de la Academia General
Militar, la estatua de Franco (24 de agosto). Se le pudo colocar en un lugar
digno para seguir recordando una época y un estilo, compartiendo el espacio con
Galbis y otros antiguos directores. No se entiende ese deseo de hacer daño al
estamento militar.
Franco, para muchos de nosotros, fue
referente en nuestra formación militar
y humana, sintiendo hacia él admiración, respeto y obediencia. Todo ello
nació en nuestros duros y maravillosos años académicos y se fue asentando en
los posteriores años de nuestras actividades de mando. Déjese a la Historia que
juzgue los hechos y a las personas; sean .los años con su sabiduría y
ecuanimidad quienes califiquen el pasado y coloquen a cada cual en su sitio. No
nos exijan deslealtad dando la espalda a quien nos ha formado y dirigido.
Otro motivo de grave preocupación y dolor
es la aprobación del Estatuto de
Cataluña: él deja la puerta abierta a una posible nación que,
separándose de España, se haga independiente; él elimina la solidaridad entre
las regiones y pueblos; él se olvida de que el español es nuestro idioma común
y tanto el catalán, como el vasco, el gallego, el valenciano o el bable, entre
otros, son lenguas o ricos dialectos que nos enriquecen y enorgullecen. Dicho
estatuto quebranta la lealtad jurídica,
educativa y económica, abriendo la brecha para que un día se traspasen las
compuertas y llegue la división de nuestra querida-patria.
Aún tiene que decidir el Tribunal
Constitucional sobre los recursos planteados; confiamos en que se solucionen
los problemas que el Estatuto Catalán ha planteado. Si así no fuese, la
Constitución quedaría rota y sin el voto y opinión de los españoles se abriría
el camino de la ruptura de España o del cambio de su ordenamiento jurídico
establecido en la Constitución Española (1978).
Ante la realidad expuesta, miramos con
cariño y confianza a nuestros compañeros en activo, releyendo, una y otra vez,
el artículo 8° de la citada Constitución, que, mientras que no se modifique por
las Cortes y el pueblo, sigue vigente y marca taxativamente las misiones de las
Fuerzas Armadas, que podrán cumplir con la persuasiva exposición ante los
organismos procedentes.
España, lógicamente, será lo que quieran
los españoles, pero cualquier modificación constitucional ha de hacerse por los
cauces y canales vigentes (Título X - De la reforma constitucional).
Si a lo que hemos dicho añadimos la marcha
de las conversaciones con ETA, comprenderéis nuestra tristeza. En las Cortes se
aprobó, por mayoría, contactos y conversaciones, siempre que los terroristas
dejasen las armas, se arrepintiesen de sus crímenes, secuestros, extorsiones y
amenazas físicas y psíquicas; tampoco tendría que haber ninguna
contraprestación política. A finales de octubre de 2006, ETA sigue usando la
violencia, roba armas y municiones en Francia, amenaza y no muestra
arrepentimiento, señalándose en diversos pronunciamientos de los criminales que
dejarán las armas siempre que España, su gobierno, permita la autodeterminación
y la anexión de Navarra.
No seguimos con otros hechos. La gravedad
de lo expuesto es tal que nos aconseja no desviar vuestra atención. Reiteramos
nuestro amor a España, nuestra querida Patria, nuestro respeto, confianza y
cariño a todos los españoles, sea cual sea su naturaleza y procedencia, sea
cual sea su credo y condición política.
Así finalizamos este largo párrafo. Nos ha permitido desahogamos y que no os sintáis solos todos aquellos que vais sobrellevando, con dolor y rabia, esta mala temporada. El sentirse comprendido y acompañado es un alivio, pues nos permitirá seguir, calladamente, en la trinchera. Poco podemos, pero no queremos ser pasotas ni indiferentes a una tragedia que vive nuestra Patria..