CARTA A DEFENSA |
Soy Coronel de Artillería (retirado), serví a España en el Ejército durante 36 años, 25 de los cuales siendo Francisco Franco Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos, que no era un cargo simbólico, sino el más alto en la escala de Mando. Y serví esos años con lealtad y entusiasmo, y también podría decir que con sacrificio, que parte de aquellos años fueron muy duros, años en los que se trabajaba de firme para sacar a España adelante después de una guerra y de una miserable república caída en el pozo del Frente Popular. Hoy, unas leyes inmorales y cainitas, lanzan nuestros años de servicio, hasta la fecha de la Constitución de 1978, a los cerdos, es decir, que nuestras Hojas de Servicio quedan "manchadas" por decreto gracias a una atroz política ruin y estúpida, sin que nadie, en esos sucesivos "Mandos" haya dicho ni una sola palabra. Muchos de estos "Mandos" sirvieron durante algunos años en la época "condenada", sin que hayan sido capaces de plantarle cara a un gobierno que se descalifica por envilecerse con el odio, el rencor y la venganza. Esas leyes inicuas nos convierten en enemigos del sistema que nos condena sin tan siquiera dejarnos hablar. Yo, personalmente, ni me siento representado o gobernado por ninguno de los que me insultan y desprecian, ni me considero jerárquicamente dependiente ni de civiles sectarios, ni de esas cúpulas militares ciegas, sordas y mudas hasta la extenuación. Ya sé que es sólo una postura que a unos y otros les importará un ardite, total, sólo se trata de un pobre veterano sin peso y sin medios, pero me sirve para poder dormir con la conciencia tranquila, y para poder mirarme la cara en el espejo sin avergonzarme. La destrucción de nuestros recuerdos, escudos, estatuas, monumentos, obeliscos, placas y hasta tumbas ha sido soportado con inaudita cobardía por esos sucesivos "Mandos"; los libros y enciclopedias se escriben o se modifican para echar basura al sacrificio de tantos; las revistas "oficiales" ocultan la Historia reciente, nuestros museos, o son desalojados porque estorban, como el de Madrid, o se les condena a una muerte lenta como el de Montjuich de Barcelona. Admiramos al joven que quiere entrar en la carrera militar como oficial o suboficial, aun a sabiendas del difícil porvenir que le espera en una carrera con continuas modificaciones, cambios y laberintos en los ascensos. Cuando estábamos en activo, el ser patriota apenas si tenía mérito, hoy es una virtud que nos asombra en muchos de esos jóvenes, y no tan jóvenes, que sirven a España, no a la secta de turno. Les mando ese articulo que ya corre por "internet", si alguno de estos "mandos superiores" es capaz de leerlo, que lo medite y diga si este veterano que se "desnatura" de un sistema que le considera enemigo, tiene o no razón. Aunque para leer esto, podrá seguir siendo sordo y mudo, pero deberá dejar de ser ciego por unos instantes
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