PONCIOS Y PONCIAS

La impunidad permite que unos cerebros vacíos de ideas, pero llenos de serrín con olor a meadas de gato político, puedan, no sólo campar por sus respetos en todo el amplio campo de la información, también llamados “medios”, sino que cobran abundantes €uropelas por ello.
Se decía que en ciertos casos, como en el de ese enano mental apodado “Jimmy”, el del tordo de oro Enrique “Enric” Sopena, o el de la  vociferante María Antonia Iglesias, debían de tener en determinadas cadenas de televisión habitación con cama y derecho a cocina, porque no se apeaban de las pantallas ni llamando a los laceros del Ayuntamiento.
Otro personaje, más bien personaja, de este clan de cerebros vacíos y bocas llenas, es la redactora jefe (jefa) del “Periódico de Cataluña”, mujer del omnipresente Sopena.
No llega esta señora, Margarita Sáenz Díez, a los niveles zafios y esperpénticos de María Antonia Iglesias, pero su aspecto antipático y torcido casa muy bien con sus intervenciones en tertulias de amiguetes o en debates trucados. Es doña Margarita otra de las imprescindibles en esos corrillos televisivos en los que, a veces, el que más grita, es el que consigue exponer mejor sus presuntas ideas.
La otra noche tuvimos la suerte de poder oír a esta señora decir, poco más o menos, lo siguiente: “Nada tiene de particular de que haya en España amplias zonas políticas y sociales que rechacen la bandera oficial porque de esta bandera, al igual que de otros símbolos, se apoderó el franquismo en exclusiva” Y después añadió esta perla: “En la Transición debió hacerse reglamentaria la bandera republicana”.
Nosotros pensamos que, salvado el “escollo” de la no recuperación de la bandera de la república en la Transición (idea que sólo se concibe, paradójicamente, en un cerebro sin ideas), habría que recordarle que desde la muerte de Franco han pasado treinta y cuatro años, y en ese largo, largísimo período de tiempo, podían haber “recuperado” esos símbolos y esa bandera.
  Esto nos recuerda cuando, hace algunos años, otro lince del periodismo, para justificar el espectacular aumento de las violaciones en la “democracia”, dijo que era como consecuencia o reacción al rígido control moral del “franquismo”. Es decir, que violadores que habían nacido unos quince años después de la muerte de Franco, delinquían por culpa de aquella “rigidez moral” que no conocieron.
Como nosotros sí tenemos memoria, recordamos lo poco que a los “defensores” de la república, ya convertida en criminal y roja, les importaban los símbolos de la España republicana. En el principio de la guerra, las únicas banderas republicanas que se veían eran, como decía Orwell, las de las  trincheras de enfrente. Porque el combatiente rojo llevaba sus banderas, las rojas o rojinegras. Como roja era la bandera que se clavó (y se perdió) en las ruinas del Alcázar después de la primera mina; o la que se clavó en el “Cerro Rojo”, el de “los Ángeles”, durante el breve período en que fue rojo. Y para no cansar, recordemos al coronel Casado que para poder presentarse con otra cara en sus conversaciones para pactar la rendición, recuperó símbolos anteriores, como el saludo militar, eliminando el horrendo puño en la sien, consiguiendo, además,  sacar a la luz reglamentaria el grito de “¡V¡va España!” después de las arengas y los discursos. La bandera de la franja morada nada les decía entonces a los que defendían al Frente Popular. Hoy nos engañan con su desaforado amor a esa triste y poco agraciada bandera.
Esta señora del gesto torcido, ha sido condenada por un tribunal a una multa por haber difamado a una Asociación. No pasa nada, que el periódico y el partido paga ¿será por dinero? Porque estos “obreros” de la información son como los “trabajadores” del gobierno, archimillonarios “parias de la tierra” en zonas de catástrofes
¿Por qué se sigue llamando a ese partido Socialista, Obrero y Español? De “socialistas” poco, que han entrado en un feroz capitalismo sin el cual no sabrían vivir; calificarlo de “obrero”, es una broma cruel; y en cuanto a lo de “español”, después de observar las actuaciones “socialistas” en el campo de la unidad de España, el resultado es desolador.
Estos poncios y poncias, engarfiados en los medios de comunicación, en la Banca, en la política…, es mejor que sigan con sus festines sin querer “recuperar” la bandera de España, porque ésta es sólo para los españoles que queremos y sentimos a España sin más adjetivos que una, grande y libre. Ellos no lo entienden ni lo entenderían jamás.

Jesús Flores Thies
Coronel de Artillería-retirado