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¿RECONCILIACION?

Por: Jesús Flores Thies, Coronel de Artillería-retirado

En esta ya larga polémica sobre la presunta "memoria histórica" y la no menos presunta "reconciliación", como decía el Guerra (ojo, el torero), "hay gente pa tó". Resultan desoladores los sectarios y hasta rabiosos argumentos que algunos esgrimen para mantener sus posturas sin aportar ni un gramo de razonamiento sensato o de verdadero deseo de llegar a esa reconciliación que, dado el tiempo en que surgió el "programa reconciliador" (antes de la muerte de Franco) ya huele a naftalina adulterada.

Una reciente colaboración aprovecha la ocasión para arremeter contra el PP por no querer condenar el "franquismo", y en ella saca el autor todo un muestrario de tópicos, algunos sorprendentes, como el de las cartillas de racionamiento, Franco entrando bajo palio, etc... Ya que citamos a las cartillas de racionamiento, debería saber el autor de dicho comentario, que esta cartilla fue obligatoria en toda la zona roja e inexistente en la nacional, pero al acabar la guerra, con el desastre de organización y con el terrible expolio cometido en zona "republicana", no sólo en obras de arte sino en la misma agricultura y cabaña de su zona, hubo necesidad de extender a toda España el racionamiento. También debe saber el autor que después de la guerra, exiliados de oro "republicanos" se esforzaron en impedir el envío de alimentos y suministros a España para aumentar el hambre que, al parecer, iba a sacar definitivamente a Franco de debajo del palio. Y ya que también hablamos del "bajo palio", que sepa que es un derecho de los reyes y Jefes de Estado, como el del nombramiento de una terna para la elección de obispos, derecho que hubiera conseguido algún presidente republicano con los restos del patrimonio religioso no saqueados y con algún obispo no asesinado, de haber querido dar fin a la mayor persecución religiosa de la Historia.

También debe saber el autor de la colaboración que la república no vino con el voto mayoritario ni de españoles ni de marcianos, vino por la brava, después de unas elecciones municipales que perdieron. Lo que vino después de la quema de conventos (antes de que pasara un mes de aquel 14 de abril) y de la increíble "Ley de Defensa de la República", fueron unas elecciones legislativas. A nadie se le preguntó si república o monarquía ¿Es tan difícil asesorarse antes de escribir?

En cuanto al espíritu de derribo talibán de la izquierda tan amada por el autor citado, hay que decir que la cantidad de lápidas, monumentos, placas,. escudos... destruidos, derribados o emporcados por los descendientes ideológicos de los "legalmente constituidos", sin llegar a alcanzar el increíble volumen de lo arrasado, destruido o saqueado por esos "legales" durante la guerra civil, es marca difícil de superar y alcanza dimensiones casi apocalípticas.

Si en vez de odio y espíritu de revancha por una derrota inapelable e histórica, que no es posible cambiar ni legislando en contra de ella, pasados los años de aquellos hechos terribles, esta izquierda y sus valedores, cuyo techo de cristal ahumado por sus propios incendios y los pies de barro ensangrentado por sus tremendos crímenes, que forman parte inseparable de aquella feroz izquierda antidemocrática y que sólo quería defender a la república como trampolín a sus particulares revoluciones marxistas, razonara, que es actividad que debe darles dolores insoportables de cabeza, se daría cuenta que abrir, reabrir y retorcer heridas no conducirá jamás a esa "reconciliación" que es hoy, nadie lo dude, un canto de sirena, pero de sirena desafinada, vieja, fea y con pinta de suripanta.

A ver si nos vamos enterando que el "tú más" es sistema poco serio, y el rencor sólo provoca más odios. Es hora de parar y de aprender de la Historia, pero no en hojitas de tacos de almanaques junto a chistes de baturros, sino de forma seria y civilizada.

Amén

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